Palma de Mallorca

Séanse tesoros rescatados de la tierra y del mar, seleccionados y anchurosos lienzos o transmutados paraboloides de revolución, la obra de Carol (presente y admirada sobretodo en España, Italia y América) siempre es un ejercicio de amalgama e integración de la mente, del cuerpo y del espíritu, capaz de fijar todos los elementos que cohabitan y transmiten en nuestro orbe. En su trazo, se descubren vínculos que transcienden a la obviedad de la materia, significando un lenguaje cambiante y lato: amor y carácter, emoción y figuración, textura y color, son todas partes iguales de un mismo camino que ella es capaz de convertir, con ductilidad, en formas y códigos de representación únicos y radiantes. Su trabajo flota en el tiempo, extendiéndose con libertad y oficio por la onírica figuración/abstracción que subyace en los sinuosos meandros de un proceso creativo lleno de instinto y de genuino talento. 

En sus azules a veces se confunden piélagos con el cielo, el seno de las olas con un nimbo o  mamíferos con un ave… En el óxido o en los anchurosos blancos teñidos de ámbar y de transparentes cadmios de luminosa y cambiante apariencia, se mueven la conciencia y la percepción del observador y no es lo que se reconoce en éstas, sino lo que se percibe abandonándose a la intensidad de su representación, del cromatismo y de la singular perspectiva. Tanto si es un mar esplendido de mil azules con blancas crestas, como un firmamento de estelares incógnitas o bóveda de infinitas constelaciones, imposibles de delimitar pero capaces sin embargo de trasladarse de la ficción a la realidad y viceversa, es la esperanza de Carol figurada en texturas que, huyendo de constricciones, halla y defiende sus sueños y deseos del poco y de lo infranqueable, de lo vano y el olvido, en un punto de equilibrio entre el todo y la nada. Al encuentro de una quintaesencia que en la antigua Grecia Empédocles trató de comprender, que Platón predefinía y que Aristóteles defendió, una representación tras otra, todo lo que sobra se ahoga y levita, transfigurando esta quimera en un escenario cósmico inequívocamente henchido de vida y de renovada inspiración.

En la danza ha sentido el poder del cuerpo, en el teatro ha interpretado con la fuerza del silencio el mimo para comunicar con el alma y en el circo, ha recogido desde lo más alto, el vacío y el clamor en el movimiento de imposibles acrobacias; finalmente en la pintura, Carol sigue expresando la vida sin emplear palabra, en el extremo de los elementos e investigando la belleza de la naturaleza en la harmonía del cosmos, sin miedo a ser grande, transmutando vibraciones en campos de energía sin fin, en astros sin prejuicios y fundamentalmente, sin que nada anquilose la pletórica fluidez de su cognición y esencia.

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Palma de Mallorca

Beware treasures rescued from the land and the sea, selected canvases or transmuted paraboloids of revolution, the work of Carol (present and admired above all in Spain, Italy and America) is always an exercise of amalgamation and integration of mind, body and spirit, capable of fixing all the elements that cohabit and transmit in our orb. In her stroke, bonds are discovered that transcend the obviousness of matter, meaning a changing language and lato: love and character, emotion and figuration, texture and colour, are all equal parts of the same path that she is able to convert, with ductility, into unique and radiant forms and codes of representation. His work floats in time, extending freely and ex officio through the dreamy figuration/abstraction that underlies the winding meanders of a creative process full of instinct and genuine talent.

 

In its blues, piedlagos are sometimes mistaken for the sky, the sine of the waves with a nimbus or mammals with a bird... In rust or in the anchurosous whites dyed amber and transparent cadmiums of luminous and changing appearance, the consciousness and perception of the observer are moved and it is not what is recognized in them, but what is perceived abandoning the intensity of their representation, chromatics and singular perspective. Whether it's a splendid sea of a thousand blues with white ridges, as a firmament of stellar unknowns or vault of infinite constellations, impossible to delimit but nevertheless able to move from fiction to reality and vice versa, is Carol's hope figurative in textures that, escaping constrictions, finds and defends her dreams and desires for little and the impassable, of the vain and the forgetfulness, in a point of balance between all and nothing. To meet a quintessence that in ancient Greece Empédocles tried to understand, that Plato predefined and that Aristotle defended, one representation after another, all that is left is drowned and levied, transfiguring this chimera into a cosmic scenario unmistakably swelled with life and renewed inspiration.

In dance she has felt the power of the body, in the theatre has interpreted with the force of silence the mime to communicate with the soul and in the circus, has collected from the highest, the emptiness and the clamour in the movement of impossible acrobatics; Finally in painting, Carol continues to express life without using word, at the end of the elements and investigating the beauty of nature in the harmony of the cosmos, without fear of being great, transmuting vibrations into endless energy fields, into stars without prejudice and fundamentally, without anything ankylosing the plethora of its cognition and essence.

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Carolina Romero

Palma de Mallorca

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